En muchas de las portadas de nuestros periódicos el tema sigue siendo la imparable ola criminal. Y es que este problema no es nuevo ni es un mal que acaba de aparecer. En otros momentos de nuestra historia el gobierno se han enfrentado también a alzas desenfrenadas del crimen como le ocurrió al Partido Nuevo Progresista bajo la gobernación de Luis A. Ferré en 1969.

Una de las promesas hechas por Ferré fue atender el problema del crimen. Problema que intento atender, de alguna manera años antes, el Partido Popular con la “Operación Serenidad” diriguida atender los males resultantes de la transformación de una sociedad agrícola-rural a una industrial-urbana. Para agravar el problema a finales de los 60 y principio de los 70 una crisis económica mundial también afectó a Puerto Rico.

Y es que entre el 1969 a 1973 los asesinatos y homicidios involuntarios tuvieron un incremento de 94.59 %, los robos 89.20%, entre otros renglones. La respuesta de la administración Ferré fue atender la criminalidad por la vía legislativa: nuevo Código Penal, reforma judicial, la creación de la Administración de Corrección y una nueva ley de la Policía. Ninguna atendía este problema desde un enfoque social, sociológico o mucho menos de manera salubrista.

Comparto con ustedes el artículo del Prof. Jaime Toro-Calder publicado en la Revista de Ciencias Sociales (U.P.R.) en el 1974, “Violencia individual en Puerto Rico: Análisis sociológico” (Vol. XVIII no. 1-2, 1974). Toro-Calder

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